20 junio, 2012
by Ivan Pasco
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La relación por medios digitales es como denominamos al conjunto de experiencias que vinculan a un cliente actual o potencial con nuestra empresa, ya sea recibiendo o enviando información a través de un medio digital, el cual dia a dia concentra en mayor medida dicho nexo.
El modelo Relationics analiza esta relación como un proceso que se compone de 8 fases
Cada una de las fases tiene características específicas que detallo a continuación.
Difusión:
La fase de difusión, que de una u otra forma todo negocio desarrolla y por el que todo cliente pasa, busca que nuestro cliente potencial reciba información sobre nuestra empresa de forma prematura —es decir, antes de buscarla—, para así «crear» necesidades, despertando deseos en nuestros usuarios.
Captura:
La captura de un prospecto, o cliente potencial, es el primer contacto directo de la empresa que busca crear una relación con él. El primer paso de la fase de captura siempre lo da la empresa, al identificar los medios que serán los más adecuados para realizar la fase de difusión hacia el cliente, la cual en este caso estará orientada a generar una acción de su parte.
Exposición:
Luego de ser «capturado» el usuario, es dirigido hacia nuestra información. Es en la fase de exposición cuando se gesta la experiencia del usuario con nuestra empresa. Cada nuevo paso que el usuario da en la información que ponemos a su disposición le servirá para formarse una imagen mental nuestra, y por ser esta su primera experiencia quedará impregnada en su subconsciente a lo largo de todo el proceso.
Promoción:
La promoción es una prolongación de la fase de exposición que parte de mostrar nuestra oferta de productos y servicios a nuestros clientes, como cuando el cliente busca la información de un catálogo en línea. La promoción debe buscar el perfil de nuestros clientes, abriendo el espacio para ventas cruzadas de productos y servicios complementarios, y —en ocasiones— a la exposición de productos alternativos.
Interacción:
La fase de interacción se refiere al momento en que el cliente intercambia información con nuestra empresa a través de uno de nuestros procesos de negocios: el usuario compra nuestro producto o servicio, o solicita algún tipo de acción de nuestra empresa. Esta fase incluye el aspecto transaccional y en ella se disparan los procesos de negocios más importantes para nuestra empresa.
Lo esencial de esta fase es que el usuario en general espera que este tipo de interacción sea lo más eficiente posible y que interpretemos sus necesidades.
Fidelización:
La fase de fidelización está conformada por el conjunto de iniciativas que buscan crear la predisposición del cliente a nuevas interacciones. En algunos casos, el cliente ha sido dirigido directamente hacia esta fase desde la captura.
Retroalimentación:
La fase de retroalimentación, a diferencia de las anteriores, ocurre de forma transversal a ellas, mientras aquellas se desarrollan de forma consecutiva. Las iniciativas de retroalimentación se deben buscar en cada una, promoviendo la captura de datos de forma permanente.
Socialización:
Desde que el cliente en potencia se entera de nuestra existencia, se inicia un proceso de relacionamiento a través del cual no solo intercambia información con nuestra empresa, sino que utiliza medios sociales (social media).
Los medios de comunicación sociales son una fortísima tendencia que va a crecer y afianzarse profundamente en el mundo de los negocios.
La socialización —o marketing social— está compuesta por el conjunto de iniciativas que permiten el intercambio de información a través de medios sociales digitales. El enfoque segmentado y de comunidades es importante, ya que nuestra audiencia, a pesar de tener características homogéneas, está constituida siempre por individuos.